¿La cesárea está de moda?
El alza sostenida de cesáreas intensifica el escrutinio sobre su uso, entre criterios médicos y fallas del sistema de salud
En la República Dominicana, más de dos de cada tres nacimientos ocurren mediante cesárea. Según la Encuesta Nacional de Hogares de Propósitos Múltiples (ENHOGAR-MICS 2025), el 68.2% de los alumbramientos se realizaron por esta vía, una cifra que supera ampliamente el rango del 10% al 15% recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Aunque este panorama ha encendido las alertas, también ha reabierto el debate sobre si todas estas intervenciones responden a una necesidad médica o si, en algunos casos, incluyen intereses personales o económicos.
Un testimonio recibido por nuestra redacción puso sobre la mesa una inquietud dentro del debate sobre el aumento de las cesáreas. El caso expone la posibilidad de que algunas mujeres en estado de gestación puedan sentirse condicionadas al momento de decidir cómo dar a luz.
Se trata de María, una joven de 26 años cuyo nombre se utiliza para proteger su identidad, quien aseguró que durante su primer embarazo una ginecóloga obstetra la orientó insistentemente a realizarse una cesárea, pese a que, según su relato, su gestación transcurría con normalidad y sus estudios médicos no presentaban alteraciones.
«La ginecóloga me dijo: ‘¿Usted se quiere desflorar?'», contó María, al recordar una expresión que, según explica, la dejó desconcertada. La joven señaló que su bebé no era macrosómico (un bebe de más o de 8 libras) y que no existía un diagnóstico que justificara una cesárea.
De acuerdo con su testimonio, la especialista le habló sobre las ventajas de este procedimiento y llegó a expresarle que los bebés nacidos por parto natural tenían mayores probabilidades de morir.
María asegura que esos comentarios generaron temor y aumentaron la presión que sentía al momento de tomar una decisión sobre su parto.

«Yo me sentí muy mal porque percibía que constantemente era presionada para optar por la cesárea. Cuando le dije que no programaría la cirugía y que quería un parto natural, me indicó que debía pagar RD$40,000 de honorarios médicos», afirmó.
La joven cuestionó esa solicitud al considerar que contaba con seguro médico y que el monto representaba una carga económica excesiva. Ante lo que describe como una experiencia desgastante, decidió buscar otra opinión profesional con la intención de encontrar un acompañamiento distinto.
En esa búsqueda acudió a la clínica de un reconocido especialista, pero asegura que recibió nuevamente una recomendación enfocada en la cesárea. Según su relato, un ginecólogo obstetra le expresó: «Mija, ¿para qué quiere parir normal? Una cesárea son 35 minutos: llega, le hacemos la intervención, la cosemos y te vas».
Para María, aquella respuesta resultó preocupante, ya que afirma que el médico emitió su recomendación sin revisar previamente su historial clínico. La joven entendió que su deseo de intentar un parto vaginal no estaba siendo considerado dentro de la decisión médica.
Ante esta situación, decidió acudir al Hospital Materno Dr. Evangelina Rodríguez, donde finalmente recibió atención médica y logró dar a luz mediante parto vaginal, sin complicaciones y sin costo alguno.
El caso de María plantea una interrogante dentro del debate sobre el aumento de las cesáreas en el país: ¿hasta qué punto las mujeres están tomando esta decisión de manera informada y libre, y cuándo otros factores pueden estar influyendo en la elección de esta vía de nacimiento?
¿Cesárea por elección o por sistema? Las razones detrás de su alta tasa en República Dominicana
Para el ginecólogo obstetra Wilson Roa, el fenómeno no puede explicarse de forma aislada. “El paciente tiene derecho a decidir cómo parir”, afirmó, al señalar que cada vez más mujeres llegan a consulta con una decisión tomada, influenciadas por información obtenida a través de internet.

“Hoy, con la tecnología, las mujeres entran a Google, ven un parto en acción y muchas dicen que no quieren parir por vía vaginal”, explicó. En ese contexto, advierte que el médico no puede imponer un tipo de parto.
Roa también apunta al funcionamiento del sistema de salud. “Llevaron la medicina al mercado”, critica, al referirse al rol de las Administradoras de Riesgos de Salud (ARS) y a la dinámica que, a su juicio, condiciona la práctica médica.
Aunque se suele pensar que la cesárea es más rentable, asegura que el factor clave es el tiempo. “Tú tienes una cesárea a las cinco de la tarde, a las siete terminaste. Pero un parto puede implicar 12 o 14 horas de seguimiento continuo. ¿Quién paga eso?”, cuestionó.
Desde otra perspectiva, la ginecóloga obstetra Ydenice de Jesús coincide en que el aumento tiene múltiples causas, pero destaca que en los últimos años se han tomado medidas para revertir la tendencia.
“Realmente el índice de cesáreas viene en aumento desde el 2003 o 2004, cuando estaba entre un 15 y 20%. Ahora mismo ha llegado cerca de un 60%”, explicó. Sin embargo, subraya que ya se observa una leve disminución.
Según la especialista, uno de los factores que impulsó el incremento fue el avance en los diagnósticos. “El uso de la sonografía y otras herramientas permite detectar condiciones que antes no se identificaban, y eso ha incrementado las indicaciones de cesárea”, señaló.
No obstante, afirma que el enfoque actual está en reducir la primera intervención. “Lo que se está disminuyendo es la primera cesárea, porque luego se hace cesárea por cesárea anterior”, indicó.
De Jesús también reconoce que existen casos de presión hacia las pacientes, especialmente en el sector privado. “A nivel privado es donde más ocurre, porque el médico asume toda la responsabilidad del proceso”.
Aclara que no se trata principalmente de dinero. “El seguro paga prácticamente lo mismo por un parto que por una cesárea. La diferencia es mínima”. A su juicio, el elemento determinante es la carga de trabajo.
“Una cesárea se realiza en una hora, pero una labor de parto puede durar hasta 24 horas”, explicó. En contraste, señala que en el sistema público el manejo por turnos permite distribuir la atención.
Ambos coinciden en que el fenómeno no puede atribuirse únicamente a los médicos. Factores como la autonomía de la paciente, las condiciones del sistema, los incentivos laborales y el historial obstétrico inciden directamente en la decisión final.
El desafío del Estado: reducir cesáreas innecesarias y fortalecer la atención materna
El Servicio Nacional de Salud (SNS) mantiene dentro de sus acciones para fortalecer la atención materna la vigilancia de los protocolos relacionados con partos y cesáreas, con énfasis en evitar procedimientos quirúrgicos innecesarios. La institución ha incluido este seguimiento dentro de sus estrategias para reducir riesgos maternos y neonatales en la Red Pública.
Como parte de estas medidas, el SNS cuenta con un protocolo de actuación para la reducción de cesáreas, que establece las condiciones clínicas en las que está indicada una intervención quirúrgica, tanto de manera electiva como durante el trabajo de parto o en situaciones de emergencia.
El documento contempla indicaciones como compromiso fetal, placenta previa, desproporción pélvico-fetal, parto obstruido, pérdida del bienestar fetal y otras condiciones que representan un riesgo para la madre o el bebé. La guía busca estandarizar la toma de decisiones en los centros de salud.
El reto para el sistema sanitario es lograr que estos protocolos sean aplicados de forma uniforme en los establecimientos de salud, garantizando que la cesárea sea utilizada cuando exista una indicación médica y no como una práctica rutinaria.
Corregir la sobreindicación de cesáreas, clave para mejorar la salud materna en el país
El alto número de cesáreas en República Dominicana refleja una distorsión en la atención obstétrica que va más allá de decisiones individuales. Especialistas coinciden en que se trata de un fenómeno impulsado por factores estructurales del sistema de salud, la práctica médica y la propia demanda de las pacientes.
Ante este escenario, las estrategias orientadas a evitar la primera cesárea innecesaria se perfilan como el principal punto de quiebre. El objetivo es interrumpir un patrón que durante años ha sostenido una alta tasa de intervenciones quirúrgicas.
Más allá de las cifras, el debate se centra en la seguridad materna. La cesárea, aunque es un procedimiento indispensable cuando existen indicaciones médicas, implica una cirugía abdominal mayor que requiere anestesia y una recuperación más prolongada que un parto vaginal, lo que aumenta la exposición de la madre a posibles complicaciones como infecciones, hemorragias y eventos anestésicos.
Reducir las cesáreas innecesarias no es solo una meta sanitaria, sino una corrección urgente del sistema. El reto del sistema de salud dominicano está en garantizar que cada intervención responda estrictamente a criterios clínicos, y no a presiones, limitaciones o conveniencias que distorsionen la atención médica.
