El caso Senasa: un nuevo golpe a la confianza en el sistema de salud
Redacción | Las Primicias
El reciente escándalo en el Seguro Nacional de Salud (Senasa) ha sacudido con fuerza al sector sanitario dominicano. Lo que en principio parecía ser un crecimiento institucional se ha convertido en motivo de cuestionamientos por presuntas irregularidades administrativas, expansión desproporcionada y un servicio que no responde a las necesidades de los afiliados.
En apenas cuatro años, la nómina de la institución pasó de 1,408 a 1,971 empleados, mientras que las oficinas en el exterior llegaron a 19 sedes en Estados Unidos y Puerto Rico, con un costo mensual superior a los cinco millones de pesos. La justificación era acercar servicios a la diáspora, pero esas funciones ya eran desempeñadas por los consulados.
Al mismo tiempo, los usuarios se enfrentan a largas esperas para citas médicas y retrasos en la entrega de medicamentos, una contradicción que ha alimentado la indignación pública: más personal y más oficinas, pero menos eficiencia.
El presidente Luis Abinader aseguró que fue el propio Gobierno el que ordenó, en noviembre de 2024, la apertura de investigaciones. Hoy, Senasa está bajo la lupa de la Cámara de Cuentas, la Procuraduría Antifraude y la Sisalril. Además, se ha convocado una auditoría externa integral, mientras la dirección pasó de Santiago Hazim a Edward Guzmán en un intento de marcar un nuevo rumbo.
El caso deja una lección clara: la expansión sin control puede convertirse en un lastre para las instituciones públicas, sobre todo cuando se trata de un servicio tan sensible como la salud. La confianza, recurso vital en la relación entre el Estado y los ciudadanos, vuelve a quedar en entredicho.
