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¿Qué es Antifa, el movimiento designado como terrorista por Trump?

¿Qué es Antifa, el movimiento designado como terrorista por Trump?
  • Publishedseptiembre 23, 2025

Washington.– El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó esta semana una orden ejecutiva en la que designa al movimiento Antifa como “organización terrorista doméstica”. La medida ha generado debate porque, más que una organización formal, Antifa es un movimiento descentralizado que agrupa a personas y colectivos que se definen como antifascistas.

El término Antifa proviene de la abreviatura de “antifascista” y se utiliza desde hace décadas en Estados Unidos y Europa. Sus integrantes se caracterizan por oponerse a ideologías como el fascismo, la supremacía blanca, el racismo y la extrema derecha. No cuentan con una estructura jerárquica, líderes visibles ni un centro de coordinación reconocido. Más bien, operan como redes locales y autónomas que actúan bajo un mismo principio: confrontar y denunciar los movimientos que consideran autoritarios o discriminatorios.

En distintas ocasiones, Antifa ha estado presente en manifestaciones y protestas en Estados Unidos. Si bien gran parte de su activismo se desarrolla de manera pacífica, algunos de sus miembros han estado vinculados con enfrentamientos y disturbios, lo que ha alimentado críticas y ha dado lugar a que sectores políticos lo asocien con violencia organizada. Sin embargo, debido a su carácter descentralizado, resulta difícil atribuir acciones concretas a todo el movimiento.

La decisión de Trump de clasificar a Antifa como “organización terrorista doméstica” abre interrogantes legales. En Estados Unidos no existe un marco jurídico que permita aplicar esta categoría a grupos internos; hasta ahora, la designación de “organización terrorista” solo se había utilizado en el ámbito internacional. Esto genera dudas sobre cómo las agencias de seguridad podrán aplicar la orden y qué consecuencias reales tendrá en la práctica.

Defensores de derechos civiles advierten que la medida podría ser usada para limitar la libertad de expresión y la protesta legítima. Por su parte, quienes apoyan la decisión señalan que es necesario frenar cualquier expresión de violencia política en el país. En medio de estas posiciones encontradas, el desafío principal sigue siendo cómo definir y abordar a un movimiento que no tiene un liderazgo formal ni estructuras claras.

El debate en torno a Antifa refleja una tensión más amplia en la sociedad estadounidense: la necesidad de garantizar la seguridad y el orden público, sin comprometer los principios democráticos de libertad y disenso. La discusión apenas comienza, y será en los tribunales y en la práctica política donde se determinará el alcance real de esta controvertida designación.

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