¡Los políticos no entienden: hoy existen otros códigos! ¡Ke lo ke! ¡No le bajen!
Uno de los grandes retos que enfrentan los políticos dominicanos en la actualidad es su forma de comunicarse y de actuar. En pleno 2026, muchos continúan aferrados al mismo formalismo de siempre, desconectados de la realidad y del lenguaje que utiliza la mayoría del pueblo.
En pocas palabras, han cambiado de careta, pero siguen actuando de la misma manera que los actores políticos del pasado. Hoy es necesario llegar a la gente de forma más orgánica, auténtica y cercana. Expresiones populares como “¡ke lo ke!” o “¡no le bajen, hermano!” forman parte de los códigos de comunicación que predominan en las calles y en las redes sociales.
El gran error de muchos políticos del patio es creer que gobiernan y buscan votos únicamente para las élites. No es así. Quienes quitan y ponen presidentes son las grandes mayorías, compuestas en su mayoría por ciudadanos humildes y trabajadores.
Un ejemplo de esta realidad lo representa el aspirante presidencial colombiano Abelardo De la Espriella. A pesar de ser un destacado abogado y hombre de letras, ha desarrollado una campaña en la que su discurso y su forma de comunicarse conectan directamente con el colombiano de a pie, con el pueblo de las calles. Los resultados hablan por sí solos.
Hoy, los pueblos latinoamericanos están apostando por liderazgos diferentes o, en algunos casos, por el retorno a modelos del pasado que, con sus defectos y virtudes, al menos permitían que una parte de los beneficios llegara a la población.
La clase política dominicana debe entrar en una profunda reflexión antes de que sea demasiado tarde. Los tiempos han cambiado, y también la forma de conectar con la ciudadanía.
