Opinión

Uso de IA en campañas políticas: la nueva moda o una nueva responsabilidad

Uso de IA en campañas políticas: la nueva moda o una nueva responsabilidad
  • Publishedoctubre 7, 2026

Por Celenia Almonte

En los últimos meses y años hemos visto cómo la Inteligencia Artificial (IA) ha evolucionado a una velocidad impresionante. Lo que inicialmente parecía una herramienta reservada para especialistas en tecnología hoy forma parte de nuestra vida cotidiana y ha comenzado a ocupar un espacio importante en ámbitos como la comunicación, el marketing, las empresas y, por supuesto, la política.

La pregunta que debemos hacernos es: ¿estamos haciendo un buen uso de esta herramienta en las campañas políticas o ha llegado el momento de establecer mayor transparencia sobre cuándo y cómo se utiliza?

La Inteligencia Artificial surge, entre otras cosas, como una herramienta para facilitar procesos, analizar información y automatizar determinadas tareas. Pero es importante entender algo: la IA no sustituye por sí sola el criterio humano. Funciona a partir de instrucciones, datos y parámetros definidos por las personas que la utilizan. La calidad y responsabilidad de sus resultados dependen, en gran medida, de cómo sea utilizada.

En las campañas políticas, la IA se ha convertido en un importante recurso para los equipos de comunicación. Puede ayudar a generar ideas de contenido, analizar grandes cantidades de información, identificar tendencias, segmentar públicos, personalizar mensajes, organizar datos y automatizar determinadas tareas. Todo esto representa ahorro de tiempo y recursos para los equipos de campaña.

Pero aquí comienza el verdadero debate.

¿Hasta dónde debemos permitir que la tecnología participe en la comunicación política?

Una cosa es utilizar IA para organizar una agenda de contenidos, analizar el comportamiento de una audiencia o facilitar la producción de materiales. Otra muy diferente es utilizarla para crear imágenes, videos o audios que hagan parecer que un candidato dijo o hizo algo que nunca ocurrió.

Este segundo escenario plantea un desafío mucho mayor. La UNESCO ha advertido que la combinación de redes sociales e IA puede facilitar la desinformación, los contenidos manipulados, los deepfakes y determinadas formas de microsegmentación política.

Por eso, hablar de IA en política no debería limitarse a hablar de tecnología. También debemos hablar de ética, transparencia y responsabilidad.

En mi opinión, el debate sobre declarar el uso de IA en campañas políticas merece ser tomado con seriedad. No necesariamente significa colocar una etiqueta sobre cada publicación en la que una herramienta de IA haya participado de alguna manera. El verdadero punto está en establecer criterios claros para aquellos contenidos sintéticos o manipulados que puedan alterar la percepción de los ciudadanos sobre un candidato, una organización o un acontecimiento.

La transparencia puede convertirse incluso en un elemento de confianza. La UNESCO establece entre sus principios para el uso ético de la IA la transparencia, la responsabilidad y la supervisión humana, señalando que la IA no debe desplazar la responsabilidad final de las personas.

En República Dominicana, este debate cobra especial importancia. Un informe de la OCDE publicado en 2026 señala que el uso de plataformas digitales y publicidad política en redes sociales ya representa un reto para la transparencia electoral en el país, y plantea la necesidad de fortalecer las reglas relacionadas con las campañas digitales. También destaca que la IA y el análisis de grandes datos pueden permitir mensajes políticos cada vez más personalizados.

Entonces, quizás la pregunta no sea si debemos utilizar IA en política. La IA ya está aquí y seguirá evolucionando.

La pregunta correcta es cómo vamos a utilizarla.

Podemos utilizarla para hacer campañas más eficientes, comprender mejor las necesidades de las comunidades, producir contenidos de mayor calidad y optimizar recursos. Pero debemos establecer límites cuando la tecnología pueda utilizarse para engañar, manipular o fabricar una realidad inexistente.

La creatividad seguirá siendo humana. La estrategia seguirá necesitando criterio. Y la responsabilidad no puede ser delegada a un algoritmo.

La Inteligencia Artificial puede convertirse en una gran aliada de la comunicación política, pero solamente si quienes la utilizan entienden que tener una herramienta poderosa también implica tener una mayor responsabilidad sobre lo que hacemos con ella.

El reto no es detener la tecnología. El reto es aprender a utilizarla con inteligencia, ética y transparencia.

Celenia Almonte

Ingeniera en Sistemas | Especialista en Redes Sociales y Marketing Político

Facilitadora en Informática y Tecnología | Estrategia y Comunicación Digital

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