Reforma fiscal a la vista, apretemos los bolsillos
El Gobierno se prepara para aplicar un ajuste tributario ineludible ante el deterioro de las finanzas públicas. Los escenarios apuntan a menos exenciones, más impuestos y una revisión profunda del gasto.
Un punto de no retorno fiscal
La República Dominicana se aproxima a una de las reformas más decisivas de los últimos años.
Con una deuda pública consolidada que ya supera los US$ 73,000 millones, equivalente al 57.8 % del PIB, y un déficit que rebasa los RD$ 50,000 millones en los primeros meses de 2025, el margen fiscal se ha agotado.
El país recauda apenas 16 % del PIB, muy por debajo del promedio regional, mientras el gasto público supera el 17 %.
Esa diferencia se cubre con más endeudamiento, lo que eleva los intereses y reduce los recursos disponibles para inversión y servicios.
Solo en 2024, el pago de intereses representó más del 24 % del gasto nacional, una carga que crece cada año.
Las piezas del nuevo esquema
El proyecto de reforma fiscal en preparación busca reordenar el sistema tributario y garantizar ingresos sostenibles.
Entre las medidas que se discuten figuran:
- Revisión de exenciones y regímenes especiales que reducen la recaudación sin aportar beneficios proporcionales.
- Ampliación de la base impositiva para incluir actividades digitales, profesionales y comerciales hoy fuera del sistema.
- Actualización del impuesto a la propiedad, con valores catastrales más realistas.
- Control más estricto de la evasión y la informalidad, con herramientas electrónicas y sanciones efectivas.
- Revisión de impuestos selectivos a combustibles, bebidas, tabacos y productos de lujo.
El objetivo es aumentar ingresos sin elevar las tasas generales, pero el impacto final dependerá de cómo se reparta la carga entre sectores y ciudadanos.
Recaudar más, gastar mejor
La discusión fiscal no puede centrarse solo en cobrar más, sino también en usar mejor lo que se cobra.
La duplicidad de funciones públicas, los subsidios ineficientes y la falta de control del gasto han erosionado la confianza ciudadana.
Una reforma justa requiere equilibrar la balanza entre esfuerzo fiscal y transparencia estatal.
Los técnicos coinciden en que cada punto adicional de recaudación debe acompañarse de mayor eficiencia, rendición de cuentas y control del gasto corriente.
Sin esa combinación, cualquier reforma corre el riesgo de convertirse en un parche más sobre una estructura agotada.
El desafío político
Modificar el sistema tributario es, ante todo, una decisión política.
Afecta intereses, privilegios y expectativas.
Pero aplazarla podría costar más: reducir la inversión pública, encarecer el crédito y debilitar la estabilidad económica.
El equilibrio que se busca es claro: recaudar más, gastar mejor y mantener la confianza social.
Un reto mayúsculo en un contexto de desaceleración económica y sensibilidad política.
Cifras clave
| Indicador fiscal 2025 | Valor |
|---|---|
| Deuda pública consolidada | US$ 73,084.9 millones (57.8 % del PIB) |
| Deuda del SPNF | US$ 60,182.9 millones (46.9 % del PIB) |
| Déficit Gobierno Central (ene–mayo) | RD$ 50,672 millones |
| Pago de intereses | RD$ 161,861.3 millones (24 % del gasto total) |
| Ingresos Gobierno Central (2024) | RD$ 1.21 billones (16.3 % del PIB) |
| Crecimiento económico (I trim. 2025) | 2.7 % interanual |
Fuentes: Ministerio de Hacienda, DIGEPRES, Banco Central, DGCP
El reloj fiscal avanza
La reforma fiscal ya no es un tema de conveniencia, sino de supervivencia.
El país enfrenta la disyuntiva de ajustar ahora o pagar más caro después.
Lo que se decida en los próximos meses definirá no solo la salud de las cuentas públicas, sino también la estabilidad de los hogares y empresas que sostienen la economía.
El Estado ha llegado a su límite de resistencia.
Reformar no es una opción: es una obligación que debe asumirse con visión, equidad y responsabilidad.
