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Suspenden a Monseñor Ozoria por supuesta mala administración

Suspenden a Monseñor Ozoria por supuesta mala administración
  • Publishednoviembre 12, 2025

Santo Domingo. — La Iglesia católica dominicana atraviesa uno de sus episodios más tensos en años, luego de que el arzobispo metropolitano de Santo Domingo y Primado de América, monseñor Francisco Ozoria Acosta, informara que la Santa Sede lo suspendió de todas las facultades administrativas, financieras y de gestión del personal eclesiástico de la arquidiócesis.

Según explicó el propio prelado en una comunicación dirigida a sacerdotes y colaboradores, la decisión se ampara en una acusación de “mala administración”. A partir de esta medida, la administración de la Arquidiócesis pasa a manos del arzobispo coadjutor recientemente designado, quien recibió “facultades especiales exclusivas” para asumir el control directo de esas áreas.

Ozoria aseguró que la decisión lo tomó por sorpresa. En su carta señala que nunca fue advertido, investigado formalmente ni amonestado por la Santa Sede antes de esta suspensión. “Según las Letras Apostólicas, se me suspende por mala administración. Así hay que entenderlo. Nunca se me advirtió”, escribió.

Pese a su inconformidad con el procedimiento, el arzobispo manifestó que mantiene una actitud de obediencia e insiste en que se siente “contento y feliz” por su trayectoria de casi cinco décadas de servicio religioso. No obstante, incluyó una frase que ha generado comentarios dentro y fuera de círculos eclesiásticos: “Han vencido los enemigos”, en referencia —según relató— a un comentario previo del cardenal Marc Ouellet, quien le habría advertido que enfrentaba fuertes resistencias internas.

La Santa Sede no ha ofrecido hasta el momento una explicación detallada sobre los motivos concretos de la intervención, lo que deja abiertas múltiples interrogantes sobre la administración de la Arquidiócesis y las tensiones internas que podrían haber motivado la medida.

Mientras tanto, la arquidiócesis iniciará un proceso de reorganización bajo la dirección del coadjutor, en un momento donde varios sectores reclaman mayor transparencia en la gestión eclesiástica y un manejo más estricto de los recursos institucionales.