Actualidad Opinión

SUMA DE TODAS LAS ESTUPIDECES

SUMA DE TODAS LAS ESTUPIDECES
  • Publishedabril 26, 2026

Por Humberto Salazar

He visto y leído tantas idioteces en los últimos días, que para nada me sorprende ya que los dominicanos visiten a un brujo haitiano para que los sane con yerbas y brebajes que nadie sabe lo que contienen, que le den dinero a otro para que se los multiplique o que crea que con oraciones a cualquier santo eso basta para curarse.

He escuchado a gente que nunca ha puesto el trasero en el aula de una escuela de medicina, dilectar como su supiera algo de ello sobre las «farmaceuticas», esas empresas multinacionales que parecen ser el objetivo del odio de personas que no pueden entender el largo proceso de llevar solo una, de miles de moléculas estudiadas, hasta que sea un medicamento apto para el consumo humano.

Cada comprimido, cápsula, inyectable o supositorio que un humano ingresa a su cuerpo, es el producto de un proceso de investigación y desarrollo que tarda entre 10 a 15 años, la inversión de miles de millones de dolares y la participación de profesionales de conocimiento tan diverso que van desde biologos hasta ingenieros químicos, la suma del saber de cientos de investigadores.

El mejor ejemplo es la penicilina, descubierta en 1928 por Alexander Fleming en su laboratorio en Londres, y que a pesar de que los pacientes morían de cualquier infección pues NO EXISTIA la terapia antibiótica, no fue hasta 1943, 15 años después, que la industria farmaceutica en medio de la segunda guerra mundial puso a disposición del ser humano la terapia antibiótica.

Hace solo 80 años, si una persona se infectaba lo único que había para ayudarle era permitirle rezar sus plegarias al cielo, pues NO HABIA ANTIBIÓTICOS, imagine solamente que los pacientes se operaban sin terapia antibiotica, lo que elevaba enormemente la mortalidad post operatoria.

Hoy, que existe una gran variedad de antibióticos a su disposición adivine quien los puso en sus manos, si, Pfizer, Squibb, Merk, Lederle, Abbot, entre otras, exactamente las mismas compañías farmaceuticas que trabajaron juntas en el desarrollo de la penicilina.

Entonces, usted creerse un «medico brujo», rodeado de analfabetos, indicando y entregando medicamentos de adultos para niños sin haber realizado ningún tipo de ensayo clínico, es simplemente un ejercicio irresponsable de su práctica medica, pero además un delito especificado en el articulo 158 del nuevo codigo penal, así como una violación a la ética del ejercicio medico, pero además exige que existan protocolos eticos y legales antes de realizar cualquier estudio con seres humanos.

» Los niños no son adultos pequeños», nos decían nuestros profesores de pediatría, y entregar «a lo loco», suplementos diseñados para adultos a niños, es simplemente una conducta irresponsable y perniciosa, ¿que en la RD se quiere normalizar esa barbaridad?, para nada me sorprende, hoy en día este país, y muchas otros, es aquel mundo descrito por Ernesto Sánchez Discépolo en su genial tango Cambalache en 1934.

«Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor, ignorante, sabio, chorro (ladrón), generoso, estafador.
Lo mismo un burro que un gran profesor, no hay aplazaos (suspendidos en la escuela), ni escalafón,
Los inmorales nos han igualao…
Es lo mismo el que labura (trabaja)
Noche y día como un buey
Que el que vive de las minas (mujeres), que el que roba, que el que mata o está fuera de la ley.»

Algunos, aunque sea yo solo, nos negamos a ser parte de la manada, nunca lo seré, nunca me ha importado estar en minoria, tampoco sabía que los comentarios de redes sociales han sustituido al método científico diseñado para poner en manos de los seres humanos, medicamentos que cuenten con la garantía suficiente de cumplir con estándares mínimos de calidad y eficiencia.

Simplemente ejerzo mi derecho a estar en contra de esta ola de estupidez y mediocridad que nos arropa, en mi caso, vivo en el planeta tierra.