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SUBEN LOS SUELDOS… PERO NO TODOS…

SUBEN LOS SUELDOS… PERO NO TODOS…
  • Publishedabril 10, 2026

En un país donde la canasta familiar sube como si no tuviera techo y el salario mínimo apenas da para sobrevivir, la Cámara de Cuentas decidió aumentarse el sueldo hasta un 50 %. Legal, sí, pero que algo sea legal no lo hace justo, ni mucho menos oportuno.

La presidenta pasaría de unos RD$423,500 a más de RD$630,000 mensuales, y los demás miembros de cerca de RD$379,000 a unos RD$560,000 o RD$570,000, números que para la mayoría de dominicanos no son aspiracionales: son ajenos, otra realidad.

Y aquí es donde el tema pica de verdad, porque no se trata de negar lo evidente: todo está más caro, vivir cuesta más y los salarios, en teoría, deben ajustarse, el problema no es el aumento, es el contraste brutal entre quienes pueden ajustarse y quienes no, mientras arriba se suben los ingresos para vivir mejor, abajo el salario mínimo está entre RD$15,000 y RD$24,000 y sigue sin cubrir lo básico, la comida, el transporte, la luz, la renta… todo sube menos el respiro del ciudadano, arriba se ajusta la vida; abajo solo hay presión

Y entonces viene el golpe político: hace apenas semanas, el presidente Luis Abinader llamó al país a hacer sacrificios, a apretarse, a resistir, pero viendo decisiones como esta, la pregunta no es incómoda, es inevitable: ¿el sacrificio era para todos o solo para los de abajo? Porque aquí el mensaje que se está enviando es claro: el pueblo se aprieta, pero el Estado se acomoda.

Y no es cualquier institución, es la Cámara de Cuentas, la que audita, la que fiscaliza, la que debería ser ejemplo de prudencia en el manejo del dinero público. Es decir, quienes vigilan la chequera del Estado… se aumentan la suya. Legal, sí, pero… éticamente cuestionable y Políticamente torpe

Nadie con seriedad puede decir que el Estado debe pagar mal, eso sería abrirle la puerta a más corrupción, Pero tampoco se puede ignorar que hay momentos donde la forma pesa tanto como el fondo Y este no era el momento, Porque el país está cansado: cansado de estirar el dinero, cansado de promesas, cansado de sentir que las decisiones importantes siempre benefician al mismo lado.

Cuando el salario mínimo no alcanza, cuando la salud pública falla, cuando la educación no responde y aun así vemos aumentos de este nivel en la cúpula institucional, lo que se rompe no es solo la economía… es la confianza y ahí es donde esto deja de ser un tema de números y se convierte en un problema político.

Porque no es cuánto ganan ellos, es cuánto puede vivir el resto, mientras esa brecha siga creciendo, mientras el discurso pida sacrificio y las decisiones digan otra cosa, cada aumento como este no se va a ver como un ajuste… se va a sentir como una burla.

Y eso, en un país tan apretado como este, no solo indigna. Pasa factura.

Por Wendy Chevalier