PAGAR Y BUSQUEDA DE LA MUERTE
Cada vez que leo o escucho que murió una paciente posterior a un procedimiento de cirugía estética, casi siempre son mujeres jóvenes, me recuerdo a mi mismo dos verdades que aprendí a tropezones, en mis más de 25 años de ejercicio como anestesiólogo en esa especialidad, dónde siempre daré las gracias a mis colegas cirujanos, por el respeto que siempre tenían por mis opiniones.
La primera es que no existe sobre la faz de la tierra una cirugía sin riesgo, y en mi caso como especialista en medicina clínica dentro de un quirófano (eso somos los anestesiólogos), era,.porque ya no ejerzo la profesión, el policía que decidia dentro de la sala cirugia, quien estaba en condiciones de operarse y quién no, era mía la última palabra y no sé negociaba.
Y la segunda verdad, es la responsabilidad de trabajar en cirugía plástica, en nuestro caso como médicos, es la única especialidad donde somos nosotros quienes «enfermamos» a los pacientes; estos llegan en perfecto estado de salud a nuestras manos, un requisito fundamental antes de someterse a un procedimiento, y del quirófano salen a cuidado post operatorio con soluciones colgando de un soporte y medicados hasta más no poder.
Este preámbulo es para contextualizar lo que observo, de lejos ya, con el tema de las muertes tan continuas que estoy leyendo en la especialidad dentro de la que crecí sin buscarlo, mi subespecialidad es anestesia cardiovascular, y con la que aún estoy vinculado por diversas razones emotivas y económicas, pero la más importante de ellas, por el desarrollo de las técnicas de anestesia en cirugía plástica, que se usan en el país.
No tengo dudas pues, según el relato de los familiares de las pacientes, que las muertes parecen ser causadas por episodios de embolia, provocados por la inyección a ciegas de grasa en los glúteos, esta se cuela dentro de los vasos sanguíneos, muy abundantes esta área del cuerpo, y de ahí viaja por el sistema cardiovascular, alojandose en los pulmones y otros órganos, causando problemas para respirar, fallo cardíaco y muerte subita.
Y claro, a pesar del riesgo calculado de cualquier procedimiento quirúrgico, cuando miro las exageraciones que publican algunos de mis colegas ¿cirujanos plásticos? en sus páginas de propaganda, le doy gracias a Dios por haberme dado el privilegio de trabajar siempre con especialistas que, primero eran médicos, aquí debo recordar al Dr Ivanhoe Báez padre de la cirugía plástica dominicana, y luego cirujanos plásticos.
Las exageraciones de esas fotos de nalgas, infladas como pelotas de basketball, más que evidente antinaturales, que son producto de la inyección exagerada de grasa y otros componentes en un área altamente vascularizada, es una invitación a una embolia grasa, que cuando se presenta no tiene tratamiento que no sea cruzar los dedos y esperar a que sea nuestro mismo cuerpo que se encargue de defenderse.
Pero me dirán ustedes, ¿y esos «cirujanos» no saben de este problema?, y yo les respondo, se sorprenderían de la cantidad de «cirujanos plásticos» en el pais que NO SON CIRUJANOS, son «operadores», pues nunca pasaron por una residencia de cirugía general antes de ponerle la mano a un bisturí para hacer un procedimiento estético, por lo tanto su conocimiento en cirugia es muy limitado.
Pero además, las autoridades no le hacen caso a los únicos que se han preocupado por la formación integral de los medicos que se dedican a esa especialidad, la Sociedad Dominicana de Cirugía Plástica, que si tiene un filtro y examen de credenciales antes de aceptar a un médico como miembro, pero no tiene poder legar para evitar el intrusismo en su especialidad.
El invento de las nalgas redondeadas y exageradas, ha causado muchas muertes, es que la liposucción y lipoinyeccion es el procedimiento más agresivo de la cirugía plástica, se lo dice un medico que vivio miles de procedimientos, en mas 25 años como anestesiólogo dedicado exclusivamente a esa especialidad, por lo que la busqueda de esta imagen, parece ser lo mismo que pagar para aumentar el riesgo de morir en el intento.
